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Los Momentos de Nuestra Vida
por John G. Ramsay
Con la escuela viene una oleada de desafíos en la programación del
tiempo que pueden gobernarnos con tiranía si olvidamos preguntar y
responder las preguntas más elementales: ¿Qué deseamos que los programas
de actividades hagan por nuestra familia? ¿Qué tipos de actividades
regulares fortalecerán a la familia y ayudarán a nuestros hijos a
triunfar en el hogar y en la escuela?
A continuación encontrará algunas actividades que mi esposa y yo incluimos
en nuestros programas de actividades diarias y semanales. Cuando los
programas funcionan, se debe a que reflejan lo que valoramos como
familia. El desafío está en encontrar ese equilibrio entre las actividades
solitarias y las sociales, las domésticas y las escolares, las de
ejercitación y las recreativas.
Tiempo para prepararse: Los niños deben llegar a
la escuela descansados, atentos y listos para aprender. Las vitales
clases de alfabetización y de matemática generalmente tienen lugar
por la mañana. Si llegan tarde, somnolientos y de mal humor a la escuela,
de seguro los retrasará. Haga lo posible para despertar el cuerpo
y la mente de su hijo hasta que alcance un estado de vigilia. Los
rituales matutinos pueden ser de ayuda: el tazón de cereales, escuchar
las noticias por la radio y volver a revisar la mochila.
Tiempo para los maestros: Ejercer de voluntario o
visitar la escuela de sus hijos es una excelente oportunidad para
construir una relación de trabajo con el maestro de su hijo. Esto
transmite un mensaje importante al personal de la escuela: "Me interesa
saber cómo le está yendo a mi hijo en la escuela". Ese mismo mensaje
será captado por sus hijos.
Tiempo para estar con los amigos: Cada nuevo año
escolar trae cambios en las amistades de los niños. Necesitarán ayuda
para cultivar nuevas amistades y revivir las antiguas. Para los padres
de los niños más pequeños, esto conlleva planificación, llamadas telefónicas
y transporte. A medida que los niños pasan a 4to y 5to grado, pueden
aprender las habilidades necesarias para realizar estos arreglos por
y para sí mismos.
Tiempo para jugar: Los niños pueden llegar al hogar
desde la escuela apenas menos cansados y malhumorados que los adultos
que regresan del trabajo. Los juegos, las aficiones o un juego de
pelota con uno de sus padres los ayudará a descomprimirse y reponer
energías.
Tiempo para leer: Con frecuencia, los padres creen
que los niños leen mucho en la escuela, pero esto no es así. La jornada
escolar está plagada de actividades y distracciones que dificultan
a los niños la elección de libros para leer. Leer con ellos en voz
alta es una buena ocasión para conversar y una óptima estrategia para
reducir el tiempo de exposición a la TV.
Tiempo para el ocio: En vez de organizar una actividad
detrás de otra, programe un tiempo con poca actividad entre eventos.
De esta forma, la horrible sensación de estar atrasado todo el día
y durante la semana no se percibirá como algo normal.
Tiempo para la aventura: ¿Cuándo fue la última vez
que llevó a sus hijos a algún sitio local (un parque, una tienda o
un museo) que nunca antes habían visitado? Las aventuras contribuyen
a recuperar la curiosidad por lo desconocido, romper con la rutina
y disfrutar de una sensación de espontaneidad. Además, son mucho menos
costosas que las vacaciones.
Tiempo para ensayar: No es necesario que cada rincón
del mundo sea un escenario, pero algún lugar de la casa debería utilizarse
como estudio o cabina de ensayos. Los niños aprenden un repertorio
de nuevas habilidades que deben reforzar si van a avanzar con confianza
en sí mismos. Esto conlleva la práctica diaria y una respuesta comprensiva
e instruida: "Casi lo logras. Prueba otra vez."
Tiempo para conversar: Los padres se sienten culpables
si no pueden cenar con sus hijos. La cena es importante; es una forma
de ponerse al día con los acontecimientos y estados de ánimo, los
pequeños logros y los contratiempos del día.
Tiempo para armar la mochila: ¿Qué hay dentro de
esa bestia voluminosa con la cremallera rota? Tal vez la mochila sea
la tortuga de la era informática pero sigue siendo el mensajero principal
entre la escuela y el hogar. Está llena de tareas, boletines y cédulas
de permisopapeles ajados que deben ser clasificados y descifrados
con atención.
Tiempo para utilizar el teléfono: Una vez que ha
visto el contenido de la mochila, lo más probable es que desee hablar
con otro padre por teléfono para preguntarle, por ejemplo: "¿La excursión
al Polo Norte es real o virtual?" Cree una red con adultos cuya manera
de criar a sus hijos usted respete. Solicite ayuda para lograr atravesar
aquellos momentos imposibles en que deba estar en dos lugares a la
vez por su trabajo y su familia.
Tiempo de ir a dormir: En mi casa, la hora de ir
a la cama es un momento de desorden y algarabía. Hacia las 10 p.m.,
mis tres hijos varones hacen payasadas durante una hora, mientras
que mi esposa y yo estamos como zombies y sólo deseamos dormir. No
soy un experto en la hora de ir a la cama, pero sé de algo que funciona:
pensar por adelantado. Deje todo preparado para la mañana siguientevestimenta,
cereal, almuerzos y elementos para la escuela. Sus mañanas serán más
tranquilas si las ha organizado en la noche.
Recuerde: las tres claves para lograr un programa de actividades saludable
durante el año escolar son la claridad, la disciplina y la flexibilidad.
Tenga en claro cuáles son los momentos prioritarios que desea para
su familia. Tenga disciplina para crear los tipos de rutinas que sus
hijos necesitan para que les vaya bien en la escuela. Tenga la flexibilidad
suficiente para admitir que los planes mejor organizados no siempre
funcionan.
John G. Ramsay es Profesor Hollis Caswell y
Presidente del Educational Studies Department (Departamento de Estudios
en Educación) de Carleton College. Es tesorero de la junta escolar
en Northfield, Minnesota, en donde él y su esposa Michelle tienen
su hogar y casi siempre están despiertos a medianoche.

© 2004 National PTA®, Our Children, Vol. 27, No. 2, p.
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