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¿Pertenece su Hijo a una
Camarilla?
Ayude a su hijo a descubrir la verdad
acerca de las camarillas y la pertenencia
por Charlene C. Giannetti y Margaret Sagarese
Una mamá de Chicago confiesa que su hermosa hija
de 6to grado llora en su cuarto por las noches, temerosa de no verse
bien al día siguiente y, en consecuencia, perder su posición en el
grupo escolar.
Una maestra de Lake Placid, Nueva York, informa que su inteligente
hijo de 13 años de edad anunció: "Mamá, no voy a aprobar mañana esa
prueba de ciencias. Debo hacerlo, o no tendré amigos".
El Deseo de integrarse
Una fuerte necesidad de pertenecer emerge durante
la adolescencia temprana, un período que elegimos para referirnos
a la edad entre los 10 y 15 años. Es en este momento que los chicos
descubren que existe todo un mundo más allá de la familia: los pares.
Un deseo abrumador de integrarse pasa a ocupar un lugar central. Los
pensamientos y las reacciones de los chicos rondan en torno a sus
intereses con sus amigos y pares.
Este alejamiento de los padres y la familia es natural. La tarea de
un joven adolescente es comprender quién es. El grupo de pares sirve
como un panel, que ayuda a sus miembros a definirse a sí mismos.
Cuando los pares se dividen, los chicos forman camarillas. Las camarillas
tienen que ver con el poder social. Formada en torno a uno o dos líderes,
la banda deja en claro que no todos son bienvenidos. Ciertos chicos
son denominados "merecedores" y otros no son considerados "lo suficientemente
buenos".
Las
camarillas y los grupos de pares tienen reglas estrictas. Con quién
hablar, con quién sentarse, cómo vestirse-si uno actúa fuera de sincronía,
será criticado. Dado que todos los adolescentes jóvenes son supersensibles
a las críticas, muchos tienen dificultades para defenderse solos o
defender lo que es justo. Así que las camarillas gobiernan.
A pesar de que establecer un lugar en el grupo de pares está lleno
de peligros, la mayoría de los chicos en la escuela media necesitan
encontrar esa sensación de pertenencia. Los padres pueden ayudar a
sus chicos a encontrar esa sensación de pertenencia de forma saludable
y positiva.
Para empezar, hay que ser comprensivos con el deseo de los chicos
de pertenecer y demostrar que se aceptan sus deseos sociales. Invite
a los amigos a la casa, y esté disponible para hablar o escuchar los
esfuerzos de sus chicos por integrarse.

Ayude a su hijo
en la escuela media a identificar la jerarquía social
Aunque los padres no pueden interferir para lograr
los codiciados objetivos de sus hijos en la escuela, pueden ayudarlos
a encontrar su propio lugar. Es más, podemos cambiar la forma en que
los chicos se perciben a sí mismos y su lugar en la escala social.
El punto de partida radica en guiar a su hijo en una misión de recolección
de información. Pídale que piense en la cafetería de la escuela y
en los grupos que se congregan allí. Puede entrar en cualquier cafetería
de una escuela media en cualquier parte del país y ver el orden social.
Los chicos de la escuela media saben exactamente en qué mesa y en
qué parte del salón colocar la bandeja de su almuerzo.
Cuatro Tipos de Camarillas
Según los investigadores y sociólogos de Colorado Patricia y Peter Adler,
cuatro grupos básicos definen la cultura social de la escuela media:
- La camarilla popular o el grupo
súper, cuyos miembros tienen la mayoría de los amigos,
socializan antes que otros dentro y fuera de la escuela y parecen
gozar de toda la diversión
- El grupo marginal o aquellos
que quisieran ser de la camarilla popular e imitan las reglas establecidas
por la casta superior
- Los círculos de amistad,
pequeños grupos de varios amigos que optan por una apariencia y
cultura propias. Algunos de estos círculos se definen por un interés
o un hobby similar, como los que andan en patineta o los entusiastas
de las computadoras, otros se definen por un aspecto y estilo como
los Abercrombies (así llamados por la tienda de ropa) o los Góticos
(que se visten de negro).
- Los solitarios que aparentan
no tener amigos y pueden sentir envidia por aquellos chicos que
parecen pertenecer con tanta naturalidad.
¿Dónde Encaja su Hijo?
Cuando hable con su hijo que asiste a la escuela
media, determine hasta qué punto el análisis de su hijo sobre la red
social de su escuela se acerca a las observaciones de los Adler. (Nos
imaginamos que se acerca bastante.) Puede lograr que su hijo hable
con usted al preguntar "¿Que pasó con...?", identificando a uno de
los compañeros de clase anteriores de su hijo. O puede pedirle que
explique los criterios para ser admitido en la camarilla. Inevitablemente,
cuando sus chicos le expliquen el sistema de castas, le dirán qué
lugar ocupan.
Mientras sus hijos o hijas cuentan sus observaciones, asegúrese de
decirles cuán impresionado está por su capacidad de leer el paisaje
social. Sea comprensivo cuando se quejen por las injusticias de los
poderes vigentes. Sobre todo, deje claro el mensaje de que su hijo
es cualquier cosa menos un desconocedor de lo social, dondequiera
que esté en la escala social.
Dígale a su hijo que independientemente de dónde esté situado en la
jerarquía de la cafetería, existen ventajas y desventajas. Los ganadores
estereotípicos (los de la camarilla popular) no siempre actúan como
ganadores o se sienten como tales, así como los supuestos perdedores
(los solitarios) tienen características ganadoras.
Los adolescentes no siempre comprenden esto. Cuando
su hijo lo lleve por este recorrido guiado de la ciudad de la popularidad,
preste atención a qué cree él. Es muy probable que su hijo envidie
a los chicos y chicas populares porque parecen conseguir todo lo que
tiene que ver con la diversión: desde cartas de amor hasta un lugar
destacado en los anuarios y el reconocimiento de los profesores. Los
chicos que viven en grupos de dos o tres (círculos de amistad), rondando
en torno a la música alternativa o una banda de marcha, pueden añorar
las recompensas reservadas a los que están en posiciones más elevadas
o populares. El hecho es que cada una de las categorías conlleva aspectos
positivos y negativos.
Comunicar este mensaje respalda y despliega la imagen propia de cada
chico, tornándolos más humildes. Enfatícele a su hijo que incluso
los chicos y chicas populares son proclives a las ansiedades y al
descontento. Es más, aquellos chicos que parecen tener poco que ofrecer
portan una promesa que puede no revelarse durante la escuela media
o incluso la escuela superior. Tranquilice a su hijo asegurándole
que cada uno de sus compañeros de clase lucha y sufre. Los secretos
no siempre son visibles en los rostros de los pares.
A
medida que usted y su hijo sondeen más profundamente en cada uno de
estos grupos, podría señalar cómo los escolares de los círculos de
amistad (que generalmente constituyen el 45 por ciento de la población
de una escuela, de acuerdo con los Adler) son los más satisfechos
y tienen la mejor imagen de sí mismos. "Los individuos del grupo intermedio
[los círculos de amistad] generalmente se [sienten] bien consigo mismos",
concluyen los Adler. ¿Por qué? Poder contar con la lealtad de los
amigos y no vivir con tanta ansiedad por perder la posición en el
grupo contribuye hacia una imagen propia más saludable y una autoestima
más alta. Los tipos populares tienden a portar ansiedad junto con
la última moda. Los que están en el grupo marginal viven en un estado
de segunda opción. Los escolares aislados están condenados a la soledad
y el rechazo.
Con respecto al último grupo, sin embargo, es importante que los padres
de estos jóvenes reconozcan su grave situación. Estos chicos probablemente
tengan un talento oculto o un potencial no reconocido. Además, es
posible que tengan tiempo para dedicar a esa habilidad o aguzar ese
talento. Los padres deben ayudar a los chicos de este tipo a identificar
sus recursos ocultos y a encontrar maneras de explotar esas habilidades.

La aceptación
fundamental
Existe una diferencia entre la aceptación social
y la personal. Encontrar una identidad propia es distinto a vivir
con nuestra identidad social. Los chicos deben distinguir entre estas
dos cuestiones durante la adolescencia temprana. Necesitan la orientación
de los padres.
La búsqueda de "¿Quién soy?" es una tarea personal. Lo que decreta
el grupo de pares no es el veredicto final. "¿Quiénes somos?" implica
un proceso de autodescubrimiento.
Estar solos, no formar parte de una camarilla, es una realidad con
la que nuestros hijos e hijos probablemente no se sientan cómodos.
Depende de nosotros, los padres, ayudarlos a que se sientan más cómodos.
Hable sobre el rendimiento y los objetivos personales. Inspire el
proceso de autodescubrimiento. Defina la integridad como el carácter
personal y vivir de acuerdo a un código de valores. La integridad
y la dignidad personal son bienes que nadie nos puede quitar, incluso
el par más popular y poderoso.
La aceptación social es otra cuestión, una muy importante para los
adolescentes jóvenes. Cuando conversen, sus hijos deben recibir el
mensaje de que la integración depende de la conformidad.
Para un adolescente joven, los pares son el jurado. Su hijo a menudo
se siente como el demandante, pero en realidad es el juez. Cuando
su hijo pelea con esta necesidad de pertenecer y lucha para balancear
su ser personal y social, usted puede ofrecer un armazón inestimable.
Su familia, su vida de hogar, su cuarto: estos son dominios que también
ofrecen ese sentido de pertenencia que su hijo ansía. Pertenecer cuenta,
pero también cuenta la aceptación personal. Un chico necesita ambas
cosas.
Margaret Sagarese y Charlene C. Giannetti
son coautoras de cuatro libros publicados por Broadway Books: What
Are You Doing in There? Balancing Your Need to Know with Your Adolescent's
Need to Grow (2003); Cliques: 8 Steps to Help Your Child Survive
the Social Jungle (2001); Parenting 911: How to Safeguard and
Rescue Your 10- to 15-Year-Old from Substance Abuse, Sexual Encounters
and
Other Risky Situations (1999); y The Roller-Coaster Years:
Raising Your Child Through the Maddening Yet Magical Middle School
Years (1997). Además, dictan conferencias en todo el país acerca
de las camarillas y los intimidadores; quienes deseen comunicarse
con ellas, pueden hacerlo a msagarese@aol.com.
Este artículo está basado en su nuevo libro,
CLIQUES: 8 Steps to Help Your Child Survive the Social Jungle,
publicado por Broadway Books, una división de Random House, Inc. Copyright
© 2001 de Charlene C. Giannetti y Margaret Sagarese.
© 2004 National PTA®, Our
Children, Vol. 26, No.
6, pp. 910

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